miércoles, 27 de abril de 2011

PREMIO PLANETA 2010

Ana María Matute recibe el Cervantes más "imaginativo" de la historia

Érase una vez una niña llamada Ana María Matute que comenzó a escribir a los cinco años y que hoy, tras mucho escribir, fabular y convivir con duendes y magas, pero sin olvidar la realidad, ha recibido, a sus 85 años, el premio Cervantes por su "deslumbrante universo imaginativo".

Así, este año la entrega del premio Cervantes, el galardón más importante de las letras en español, ha estado impregnada de palabras que hacían referencia a la invención, a la imaginación, a seres invisibles y al arte del relato.

Una ceremonia en la que la escritora barcelonesa ha llenado de emoción y largos aplausos el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, con un discurso hecho desde el corazón, y en el que ha recordado su "vida de papel", como ha reconocido: su deseo de ser escritora, los cuentos, a los hermanos Grimm, Perrault y Andersen, a su muñeco Gorogó -su mejor invento- y la maldita guerra y el ruido sus bombas.

Vestida muy elegante, con un traje de raso de color gris perla y una blusa blanca, y sentada todo el tiempo en una silla de ruedas que conducía su hijo Juan Pablo de Goicoechea (su sombra en toda la ceremonia), Ana María Matute ha comenzado por pedir disculpas por no saber escribir discursos.

"Prefiero escribir tres novelas seguidas y veinticinco cuentos, sin respiro, a tener que pronunciar uno. "Esta anciana que no sabe escribir discursos solo desea hacerles partícipes de su emoción, de su alegría y de su felicidad -¿por qué tenemos tanto miedo a esa palabra?-", ha dicho, y ha agradecido el premio a "todos cuantos han hecho posible este sueño".

"El que no inventa no vive". "La literatura ha sido el faro salvador de muchas de mis tormentas". "A la literatura en grande, como a la vida, se entra con dolor y lágrimas".

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